jueves, octubre 24, 2019

VI Foro Solar 2019: Hacia la solarización del sistema eléctrico español


Bienvenidos a esta nueva etapa del blog. Después de algún tiempo trabajando fuera de España, regresé a Barcelona a finales del año pasado. La historia que les contaré es del primer “gran sarao solar” al que he asistido desde mi regreso. Pero primero una introducción sobre lo que ha pasado durante este tiempo.


A finales de este año cumpliré 20 años trabajando en el sector de las energías renovables. He pasado lo que yo llamaba edad de oro de las renovables y que ahora rebautizaré como primera edad de oro de las renovables en España, esto es hasta el 27 de septiembre de 2008, con la finalización del plazo establecido por el RD661/2007 para la instalación de plantas solares fotovoltaicas.


Por cierto, les adelanto un artículo largo. Creo que todos somos adultos, así que les he ahorrado publicarlo en partes. Creo que cada uno, esto es internet, puede leerlo en las partes que más le convengan. De golpe, en cinco partes, en dos o en tres mil. Tengo muchas cosas que contarles, hacía tiempo que no les escribía.


Tras esa fecha empezó la edad de la ignominia. Primero con la fotovoltaica y posteriormente en el resto de energías renovables. No abundaré en los motivos, ya que lo hice en la etapa anterior de este blog. Pero si puedo añadir algunas cosas dada la perspectiva que da la historia. En la primera edad de oro de las renovables, la fotovoltaica y otras renovables podrían tener un retorno muy positivo para la sociedad, pero tenían un coste muy lejano al de mercado. Y luego les contaré una anécdota sobre “el mercado”. Empezaron los recortes, los cupos, la retroactividad y, a mitad de la edad de la ignominia, el avance tecnológico de la fotovoltaica provocó la llegada de la paridad de red. Primero para el consumidor doméstico, luego para el industrial y finalmente para la generación. La respuesta del gobierno español a todo esto, ante la presión de los cabildeos (labor de lobby le llaman en inglés) de empresas eléctricas tradicionales, fue el llamado “impuesto al sol”. 


Este impuesto debía gravar a todas las instalaciones de autoconsumo, pero en el último momento en una disposición adicional transitoria se excluyó a las de menos de 10kW. Para las mayores se dejó a un desarrollo normativo posterior la aplicación  de este. Nunca se dio el desarrollo normativo, pero la espada de Damocles de la aprobación de este frenó a muchos interesados en el autoconsumo. La situación en instalaciones de menos de 10kW fue aun peor. Ya que una disposición Transitoria tampoco solucionaba mucho y además, debido a la necesidad de añadir un contador accesible por la compañía exclusivamente para la instalación solar, a parte de reflejar la inseguridad y que cualquier día te podían cobrar el impuesto al sol, significaba un coste adicional a la instalación de alrededor de 800€, cosa totalmente inasumible en una instalación con costes que podrían estar en ese momento entre 8.000€ y 12.000€. O sea, nadie pagó el impuesto al sol, pero la instalación de contadores, si. Pero no se trataba de cobrar un impuesto, sino de frenar al autoconsumo, cosa que consiguieron.


Esta etapa finalizó el 5 de octubre de 2018 con la aprobación del RD-L 5/2018 destinado a potenciar el autoconsumo. Así pues, la edad de la ignominia de las renovables en España ha durado 10 años y 8 días. 10 años y 8 días que han sido de sangre, sudor y lágrimas para todas aquellas empresas y personas que habíamos crecido y adquirido experiencia en el sector renovable. Muchas empresas quebraron, muchos profesionales dejaron las renovables y otros muchos profesionales terminamos trabajando allende nuestras fronteras e incluso muchos allende nuestros mares, en el Nuevo Mundo.


Al final volvió a salir el Sol, la segunda edad de oro de las renovables. El sol, protagonista.


Se los dije hace un tiempo, en la primera etapa de este blog. En aquel momento era un deseo, hoy es realidad, y ha llegado el momento de recordárselo:


“No deberíamos ni haber llegado hasta aquí, Pero henos aquí, igual que en las grandes historias, señor Frodo, las que realmente importan, llenas de oscuridad y de constantes peligros. Ésas de las que no quieres saber el final, porque ¿cómo van a acabar bien? ¿Cómo volverá el mundo a ser lo que era después de tanta maldad como ha sufrido? Pero al final, todo es pasajero. Como esta sombra, incluso la oscuridad se acaba, para dar paso a un nuevo día. Y cuando el sol brilla, brilla más radiante aún. Esas son las historias que llenan el corazón, porque tienen mucho sentido, aun cuando eres demasiado pequeño para entenderlas. Pero creo, señor Frodo, que ya lo entiendo. Ahora lo entiendo. Los protagonistas de esas historias se rendirían si quisieran. Pero no lo hacen: siguen adelante, porque todos luchan por algo”

Sam Sagaz, El Señor de los anillos.


¿Y por qué luchamos nosotros? Creo que muchos de los que estamos en el sector nos creemos porqué luchamos. Por una energía sostenible, limpia y democrática, al alcance de todos. Y en la medida de lo posible, descentralizada. Luchamos por la independencia energética. Y en esa lucha siempre hemos estado y estaremos.


Estamos ya en la segunda edad de oro de las renovables en España. Hoy estamos en ella. En el albur aun, pero dentro de ella. Y esta lucha, ahora si, nos va a llevar hasta el final. Pero no caigamos en la autocomplacencia, tenemos varios escollos que deberemos superar. Hablaré de ellos en próximos artículos. Pero en este caso vamos a ser mucho más fuertes porque la energía solar fotovoltaica no solo ha alcanzado la paridad de red, sino que además, es la manera más barata y, por ende,  competitiva de generar electricidad. ¿Queremos energía sostenible y barata? Las renovables son la solución y muy especialmente la fotovoltaica es la solución. No obstante una llamada a la precaución, la energía más sostenible es la que no se consume. Esto siempre debemos tenerlo en mente.


La fotovoltaica hoy está en las mejores condiciones para competir con cualquier tecnología de generación en horas solares. Y en breve, también en horario nocturno.



VI Foro Solar: Hacia la solarización del sistema eléctrico español


Como les decía el martes 22 y el miércoles 23 de octubre de 2019 tuve la ocasión de asistir al VI Foro Solar organizado por la UNEF (Unión Española Fotovoltaica) y ha sido simplemente impresionante. Jamás, ni en la primera edad de oro de las renovables habría esperado algo así. Más de 700 asistentes y 150 que no obtuvieron entrada por falta de aforo. Conferenciantes de primer nivel. Hablo por ejemplo de Teresa Ribera, Ministra de Transición Energética, Klaus-Dieter Borchardt, Responsable de la Coordinación de la Política Energética de la Unión Europea, Miguel Duvison, Director de Operaciones del sistema eléctrico de Red Eléctrica Española, Carmen Becerrill, Vicepresidenta del OMIE o Carlota Pi, presidenta de Holaluz, por solo mencionar algunos de los casi 70 conferenciantes en un formato muy dinámico de, salvo los oradores destacados, mesa redonda moderados por periodistas también muy reconocidos como Luis Merino, un periodista histórico convencido de las renovables y director de la revista Energías Renovables. Y dicho sea de paso, amigo de alguna batalla en favor de estas (vean en este blog la Iniciativa Legislativa Popular. Aquello no fructificó, pero él me ayudó mucho).

Klaus-Dieter Borchardt, Responsable de coordinación energética Unión Europea



¿Qué es lo que hemos visto estos días en el VI Foro Solar? Lo resumía muy bien Klaus-Dieter Borchardt: “Estamos observando un cambio de paradigma en el sistema eléctrico, no hay ninguna duda”. Así de claro lo dejaba. Por su lado la ministra nos explico el borrador del PNIEC (Plan Nacional Integrado de Energía y Clima) en el que se propugnan 57.000MW adicionales de energía renovable hasta el 2030, de los cuales 30.000MW son de fotovoltaica, tanto en generación como autoconsumo. Según el documento ministerial en el 2030 el 70% de la matriz eléctrica deberá ser renovable, lo que significará el 40% del consumo de energía primaria de España.


Tras estas aperturas de primerísimo nivel del evento, el resto no decepcionó. Todos los conferenciantes institucionales, OMIE, Red Eléctrica y claro, con ciertos remilgos, quizás forzadas por la situación, las distribuidoras, todos navegan en la misma dirección: la implantación masiva de las energías renovables en los próximos años. Es más, el tema del almacenamiento apareció y fuerte, bien internalizado y respaldado por Miguel Duvison, o sea, Red Eléctrica. Bien sea a través de nuevos bombeos o implementando ya sistemas de baterías había un cierto entusiasmo por el almacenamiento en su discurso. La petición generalizada fue un marco normativo adecuado para los sistemas de almacenamiento, tanto en la mesa redonda sobre almacenamiento como en otras.


Respecto al autoconsumo el primer año en que se notó un despegue fue el 2018, creciendo fuertemente este año 2019. Y las previsiones del sector son de crecimientos fuertes hasta llegar a una velocidad de crucero de 300-400MW al año, de los cuales se estima que el 25% procedan del sector residencial y el 75% restante del sector industrial. No estamos ante un boom. Es inasumible que un país como España no tenga casi autoconsumo cuando en países de nuestro entorno como Alemania, Reino Unido o Portugal es muy habitual. España tiene 10.000 instalaciones de autoconsumo, mientras Alemania supera el millón. Así que lo que vamos a ver, visto desde donde estamos puede parecer no un boom, sino un big bang. Pero la realidad es que creceremos en autoconsumo fuertemente hasta llegar a la velocidad de crucero en que deberíamos haber estado ya hace años de no haber sido por el "impuesto al sol".




Si hablamos de comercializadoras, en este caso se vio una Holaluz totalmente implicada en el autoconsumo, una Iberdrola que tiene mucho interés y mucho dinero (quemar dinero sin una estrategia adecuada y conseguir algunos resultados es fácil), pero cierta desorientación y una Endesa sin tener muy claro su norte. Alguna otra comercializadora alternativa también en el tema de manera incipiente aun.


Se habló de la problemática de los puntos de acceso a la red y la saturación de esta. Por un lado todos los intervinientes que hablaron del tema hicieron mención a la necesidad de hacer limpieza de desarrollos especulativos. Por otro lado se insistió en varias ocasiones sobre la necesidad de ejecutar los avales en caso que los proyectos no se terminen ejecutando. Esta necesidad creo que es compartida por todo el sector. La ejecución del aval implica la liberación de esa potencia reservada a un proyecto y la posibilidad de que entre otro proyecto más serio. Además la ejecución de los avales daría una señal muy clara al mercado señalando que los desarrollos especulativos iban a sufrir todas las consecuencias previstas por la ley. Al respecto, la Consejera de Industria de Extremadura, Olga García, una ingeniera muy bien preparada y con un dominio de memoria de las cifras, bajo un poco el nivel al tema de la especulación. Según los datos que ofreció algo más de 8.600MW han sido solicitados en su comunidad autónoma. Prácticamente todos ellos están siguiendo los trámites y la previsión que tienen es que la ejecución de esos proyectos sea superior al 90%. Y por supuesto, destacó que los avales se ejecutarían al finalizar el plazo correspondiente.


Mi impresión personal


Hasta aquí el resumen. Mi impresión personal es que ya estamos en la transición energética y todo el mundo lo sabe. Y lo que es mejor, todos ya están trabajando para que sea posible. En el 2013 a la UNEF no la recibía ni en su despacho el Secretario de Estado de Energía, el Sr. Nadal. En 2019 hemos tenido en nuestra casa a la Ministra, a la Unión Europea… en el aspecto estético está clara la relevancia. Y en el aspecto formal también ha quedado más que demostrado.


Si se cumple lo que dice el PNIEC, sería muy mala noticia. Porque hay avidez de mucho más y en esta ocasión es porque, debido a la elevada competitividad que impregna a las renovables hoy, el mercado lo demanda. Mi compañera de trabajo Mar, también asistente al Foro, en un momento en que le hable del mercado se ponía las manos a la cabeza. Porque ella y yo, somos conscientes que esto no es cuestión de mercado. Es una necesidad medioambiental. Ese es el foco. Pero, y a ella se lo hacía notar, he de decir que digo “mercado” con un cierto regocijo y sorna. Las renovables han sido atacadas durante muchos años porque no entraban en criterios de mercado, normalmente por los amigos de lo contaminante. Pues bien, señores amigos  “del mercado”, ya podemos decir que las renovables y especialmente la fotovoltaica, son las energías más económicas en el mercado. Señores contaminantes, los renovables ya no vamos a por ustedes. Ahora es el mercado el que va a por ustedes.


Hecho este inciso, decía que sería muy mala noticia el cumplimiento de solo el PNIEC, porque las señales que da el mercado es que será más, mucho más. Lo que prevé el que les escribe y con los datos que tenemos en la mano de proyectos en marcha, es que en cuatro o cinco años lleguemos a ocupar al 100% de renovables en hora solar, con un gran predominio fotovoltaico. Esto provocará el primer reto: las nucleares. La mala gestionabilidad de las centrales nucleares hará que debamos decidir al mediodía que queremos parar, si renovables o nucleares. Y los paros de nucleares llevan muchas horas. Primero para pararse y luego para volver a potencia nominal. Es técnicamente imposible parar las nucleares españolas cada día unas cuatro horas. Es lo mismo que decir, que ya no se quieren nucleares. Sobre este tema hablaremos otro día más en profundidad.


Esta gran profusión de renovables en hora solar provocará caídas de precios de mercado en esas horas en 4-5 años y una minicrisis en la instalación de fotovoltaica en generación. Hasta que algunos empezarán a instalar baterías para derivar su producción solar a horarios nocturnos, con un precio más elevado. Ocupado el hueco de las horas solares por las renovables, será el mercado mismo el que va a provocar la instalación de sistemas de almacenamiento. Que pueden ser in situ, en las mismas centrales, o en instalaciones creadas ad hoc, si existe la reglamentación adecuada. Según se comentó en el foro, el coste de 1MWh almacenado en baterías es de 30-35€/MWh hoy. Esto significa que incluso algunas centrales fotovoltaicas podrían trabajar hoy con ello, aunque no tiene sentido habiendo espacio al mediodía. Pero la curva de descenso de costes actual nos lleva a precios de 10€/MWh almacenado en un periodo de unos 5 años. Y ahí será cuando tengamos la explosión de la “fotovoltaica nocturna”. Es decir, plantas fotovoltaicas diseñadas específicamente para almacenar parcial o totalmente la energía que generen de día, para verterla a la red de noche.


En fin, vienen grandes tiempos para la fotovoltaica en España. En los próximos días seguiremos hablando de los retos que vienen. Si han leído hasta aquí muchas gracias y bienvenidos de nuevo.

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